

Historia del Masaje
La historia del masaje es tan antigua como la misma humanidad. Es difícil concretar su nacimiento, pero lo que es seguro es que se trata de una practica curativa muy antigua, que en todas las culturas se extendió. Desde Oriente hasta Occidente.
En Egipto, por ejemplo, los sacerdotes trataban el cuerpo y la mente mediante técnica de manipulación.

Los griegos dejaron constancia de esta práctica, utilizándola habitualmente como ritual de mantenimiento físico. Por ejemplo, trataban las lesiones de los atletas que competían mediante técnicas de masaje. Homero dejo constancia de todo ello en sus escritos: en la Iliada y la Odisea, relataba como los alimentos nutritivos combinados con una buena sesión de masaje y ejercicio físico proporcionaban
bienestar y restablecía las heridas de la guerra. Además, destacaba la importancia del masaje en el bienestar del cuerpo humano. No hay que olvidar que es en Grecia donde se consolida la diferencia en: ¿De veras es útil un masaje?
La cosmética como utilización pura, el adorno físico y la importancia de los cuidados corporales para mejorar la salud.

Otro historiador griego, Heródoto, afirmaba que el masaje podía curar la enfermedad y preservar la salud. Aunque sin duda la medicina moderna debe gran parte de su trayectoria a la figura de Hipócrates, que enseñaba a sus alumnos el arte de dar masajes y de utilizar el sentido del tacto para palpar a sus pacientes y de este modo poder ofrecer un diagnóstico. Hipócrates es autor de más de cien libros sobre el cuidado del cuerpo humano y sobre la salud, considerándose el padre de la medicina.
Los masajes se han empleado como un procedimiento de limpieza, junto con el ayuno y los baños, con el fin de prepararse para muchos rituales tribales. Así lo entendieron los hindúes, que lo integraban entre las medidas de h igiene y para el tratamiento de diversas dolencias.

En la cultura china se conoce que los emperadores contaban entre su séquito con masajistas que calmaban sus dolencias. Los métodos chinos se administraban amasando y frotando todo el cuerpo con las manos, aplicando una leve presión y ejerciendo tracciones sobre las articulaciones. No en vano la técnica del masaje oriental es hoy en día una de las más extendidas para el tratamiento de todo tipo de patologías, junto a la acupuntura y la fitoterapia.
En Roma eran habituales los baños termales y las aplicaciones terapéuticas que en ellos se realizaban. Casi todos los ciudadanos de Roma pasaban por esas termas donde se practicaban masajes relajantes, estimulantes y terapéuticos. Se trataba de un acto paralelo al baño y consistía en una serie de fricciones con aceites fragantes y cremas. Los masajistas que los realizaban eran casi todos ellos griegos o egipcios. Uno de los personajes cuyo nombre ha llegado hasta nosotros era el del célebre médico Galeno, que llegó a ser médico de gladiadores. Su influencia llegó a ser tanta, que sus enseñanzas dominaron la medicina europea durante los siguientes mil años. Galeno utilizaba para sus tratamientos aceite vegetal mezclado con agua o cera de abeja, que aplicaba como ungüento a sus pacientes para tratar diversas enfermedades.

En los países árabes se cultivaba el baño público como parte de su ritual. Por tanto, se creó una amplia red de establecimientos públicos o hammanes, que eran copia de las termas romanas. En el hamman, además del baño también se recibían masajes corporales

La edad media y el oscurantismo propio de esa época, con una religión cristiana imperante que dictaba sus propias normas, significó un retroceso en este ámbito. No es hasta bien entrado el Renacimiento, con la presencia de Ambroise Pare, ciruja no y barbero francés, que a mediados del siglo XVI escribió en una de sus publicaciones los efectos positivos del masaje y su efecto curativo. Ello le llevó a trabajar para diferentes monarquías europeas. Es en esta época, con la invención de la imprenta, que se escriben diversos tratados sobre salud que ayudaron a la comprensión general de los efectos de sus tratamientos.

En el siglo XIX, Per Henrik Ling fundó en Suecia un centro dedicado a la fisioterapia. Sus enseñanzas llegaron a traspasar numerosos países, hasta el punto de que numerosas escuelas de Alemania y de los países nórdicos tuvieron como materia de estudio el masaje. Muchos médicos aprovecharon su difusión para la recuperación y mantenimiento de la salud, especialmente en problemas relacionados con el reumatismo.

